lunes, 17 de noviembre de 2008

Pragmática

Mi primer fin de semana oficialmente soltera. Nada de escapadas, nada de llamadas ni mensajitos, nada de mails.

En parte nada mal. La vida social ha sabido reclamarme justo lo suficiente como para mantenerme a flote, y cuando no, aparece una necesidad de estar en casa, descansar, ordenar, acomodar.

Por otro lado darte cuenta de lo que es un fin de semana sin viajes, sin desvelos, sin dejar de x porque y para, y sin despedidas (ojo también sin reencuentros, amasijes de novela, risas). Imaginate, hace tres años no paraba.

Y no ha sido fácil eh? no te creas, las tripas te impulsan a extrañar, a querer llamar para saber, charlar, sentirte igualmente deseada, necesitada, extrañada. Pero bueno, nos aguantamos.

Entre reflexiva y melancólica, me tiro un rato en la cama a desayunar cereal y leer blogs, y me encuentro el de una chica que "festeja" un año completo sin sexo. Y me cae el veinte. Ka-chín.

¿Será eso lo que viene para mi? ahora que lo recuerdo, ninguna de mis amigas, nunca, cuando me tocó acompañarlas y consolarlas en alguna ruptura, habló del tema. ¿Qué hacés con el cuerpo?

A mi el sexo me encanta. Y con el tiempo me fui volviendo más exigente. Nunca pude estar en una relación en la que el sexo no fuera, como mínimo, excelso... y si dejaba de serlo, si, debo reconocerlo, algo se cancelaba y el fin era la única opción.

No que no me conozca ni me sepa echar la mano (je). Pero me encanta que me toquen, que me hagan cositas ricas, explorar, cachondear. Si señores. El sexo para mi no sólo es muy importante, es definitivo, o definitorio, como quieran ponerle.

Y ahora me doy cuenta que me he quedado no sólo sin pareja (con todo lo que eso duele), si no además sin compañero de brincoteos. Caray. Y yo tan envuelta en el drama del desamor, nunca me había puesto a pensar en eso.

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