lunes, 21 de abril de 2008

Deberían venderlo en las farmacias



Si todos nos diéramos cuenta de cuántas cosas hay por las que, de veras, no vale la pena gastar saliva, tiempo, cabeza y habilidad, el mundo sería tan diferente... por lo menos, estoy segurísima de que el nivel de estrés general sería mucho más bajo.

Porque hay cosas que no importa cómo las veas, cómo las anlices, cuántas formas de acrecamiento al problema ensayes, cuánto te pelees, cuánto llores, te lamentes, ruegues, pidas, demandes y putees, NO VAN A CAMBIAR. Porque no dependen, en principio, de vos, y no importa cuanto te molesten, o te afecten.

Yo por lo menos, lo tendría en casa, guardadito pero a mano, como allá entonces la Hepatalgina para cuando se te iba demasiado la mano en el asado del domingo, o cuando ese asadito empezaba, digamos, el martes, para terminar recién, el domingo.

Y si viniera como el alivianador elixir, en suspensión, y supiera rico,a hierbitas, mejor. Las pastillas no me gustan: se me atoran en la garganta, saben feo y me hacen sentir enferma.

Y como en la etiqueta no me dejan ponerlo lo pongo acá y hagamos como que es la etiqueta:

MA SI... YO ME TOMO UN GAROMBOL, Y ME CHUPA TODO UN HUEVO!!!
He dicho.

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